
El 12 de febrero de 1976, el escritor Gabriel García Márquez se encontraba en una exposición privada de la película “Odisea en los Andes” cuando de repente ve a Mario Vargas Llosa acercándose hacia él, Gabo le dice “Mario…” cuando de repente su saludo se vio interrumpido abruptamente por un puñete propinado por éste y pasó inmediatamente a estar tirado en la alfombra, bañado en sangre. Ante lo sucedido, Gabo y los demás invitados se sorprendieron ante tal situación; Francisco Igartua, quien se encontraba acompañando a García Márquez, se lo llevó inmediatamente y le consiguió un bistec para bajarle la hinchazón del ojo de Gabo.
El fotógrafo Ricardo Moya fue el que fotografío el ojo morado de García Marquez. Nisiquiera el escritor sabe la razó exacta por la que su “amigo” le dio tremendo golpe, muchos manejan muchas hipótesis, que Gabo le quiso robar la mujer a Vargas Llosa. Ésta por ser una especulación, ya que no se encontraron indicios de que sea cierto, fue dada de baja. Muchos cuentan que cuando Vargas Llosa llegó al hotel donde se encontraba con su esposa, ésta le gritó, ya que la primera razón que se le venía a la mente a las personas era que la pelea fue por un “lio de faldas”, que obviamente involucraba a Patricia, esposa de Vargas Llosa.
Otra hipótesis era que el incidente se debió a las diferentes posiciones políticas que tienen los dos escritores, según el periodista Francisco Igartua dice que el Vargas Llosa le pegó por éste motivo, pero lo disimuló con el incidente de lo que Gabo le hizo a Patricia en Barcelona, declaraciones que fueron negadas por Vargas Llosa quien adujo que todo es falso. Además, para que no queden dudas, Vargas Llosa dijo que su distanciamiento con el escritor fue por un motivo personal.
La tercera de ellas es que el escritopr se dejó llevar por la ira que le causó que Gabo y su mujer le aconsejaran a Patricia, esposa de Vargas Llosa, que se divorcie de él; debido a que éste tuvo un tórrido romance con una modelo norteamericana en Finlandia. Sea cual fuere la razón, esto ha hecho que hasta el día de hoy ninguno de los dos escritores de hable.




